Encontrar nuestro punto de equilibrio.
- Vanessa Rivera
- Aug 22, 2024
- 3 min read

Me he dado cuenta de lo mucho que mi punto de equilibrio deja de serlo conforme sigue avanzando mi vida. Me recuerda a la escena de la película "Comer, rezar y amar", el maestro explicando que el amor es algo que nos desequilibra para volver a encontrar equilibrio. En algún momento, algunas decisiones que elegía, algunas de las conductas que tenía y la forma de interactuar con mi entorno y personas, eran necesarias para mantenerme bien, plena y segura. Pero, por eso la constante de observar hacia adentro, de ese trabajo interno de observar cómo nos sentimos con lo que nos rodea, porque comencé a dejar de sentirme bien con lo que sea que estaba haciendo. Y solamente, viéndome y conociéndome, es que encuentro esas respuestas.
¿Y porqué pasa esto?
Entremos un poco con la filosofía. Heráclito (griego), explicaba que el cambio es la única constante, siempre hay creación y destrucción, es el proceso natural de la vida y el universo. Para él, el arjé (el principio del todo) se representa con el fuego por esa misma razón.
En las religiones dharmicas, en las que se encuentra el budismo, que surge de la India y cuna del yoga; nos habla de dioses sagrados hindúes. Brahma, que es el creador, representa el crecimiento, desarrollo y energía de expansión. Vishnu, que es el que conserva y protege. Shiva, quien destruye y transforma. Estos tres se les conoce como Trimurti.
¿En qué se relaciona lo que expone Heráclito con esta otra rama filosófica?
El cambio se da entre aquello que debe destruirse para dar espacio a lo nuevo, entre opuestos. El arjé, el fuego, transforma y consume en su paso. Los dioses hindúes mantienen el equilibrio y armonía en el universo con, estos permiten la destrucción de lo que ya no debe protegerse, se transforma y da espacio para el crecimiento.
En la vida, nos veremos enfrentando situaciones en las que no nos quedará más opcion que adaptarnos a los cambios, observar nuestras creencias, esas que moldean nuestra percepción de la vida. Toda información que recibimos del exterior, pasa por ese filtro de esquemas cognitivos, y así interpretamos según nuestra realidad y así pensamos, de la misma manera que condiciona el comportamiento.
Por eso es importante ser amables con nuestras versiones pasadas, somos la suma de nuestra parte genética y nuestra historia de vida. Todas las experiencias, en diferentes escenarios, con distintas personas, nos van enseñando. Llega un momento en el que para seguir avanzando, debemos soltar lo que nos retiene. De ahí viene el crecimiento, desde la nueva información en contextos que se siguen presentando. Tenemos una personalidad con rasgos y características únicas, pero también somos capaces de aprender y adaptarnos para proteger nuestro bienestar cuando algo ya no resuena con esa esencia. Con el yoga aprendí a verme como esa fuente de amor, mi esencia, con un traje del ego, que no es malo, solo está ahí como una cara ante el mundo. Eso es lo que "muere", el ego, dejando ese campo para lo que sí es parte de mí.
Si reviso mi presente, nada ha sido bueno o malo. Sin duda, he sentido dolor, he tenido heridas y traumas, sigo trascendiendo de situaciones que afectan mi presente. Pero ya no soy lo que me pasó, soy lo que sigo interpretando de esos eventos. Me permito lo que siento, pero también acepto que tengo el poder de transformarlo y crear desde ahí algo nuevo. Pero también, ya no soy todas las cosas que me llenaban de felicidad o alegría en otro tiempo, aferrarme a eso me trae cargas pesadas, porque en este momento mis prioridades son otras.
En algún momento necesité de ciertas conductas para cuidarme. En algún momento me enfoqué en creencias, pensamientos y conductas que me llevarían a conseguir ciertas metas. Algunas las conseguí, en otras, la incertidumbre y lo que no controlo de la vida me llevaron por otro camino. Si abrazo eso, lo acepto y me encargo de mí; descubro que cada escenario me ha enseñado lo necesario. Esta es mi frase favorita - una que me dió una amiga hace años - "Confío en el proceso".
En ese confiar está saber que me hago cargo, emprendo mi autoconocimiento y soy responsable de mis pasos en el camino. Es maravillosa la vida, las cosas que nos pasan sin duda trae opuestos, lo dulce y lo amargo, la tristeza y la alegría, la compañía y la soledad, la calma y el enojo. Cada una es oportunidad, validar lo que siento es importante, puede ser difícil reconocer la envidia o los celos, por ejemplo, pero hacerlo es el momento en el que puedo hacer algo por mí. Conocerme de nuevo, en cada día, para tomar decisiones desde lo que realmente quiero, y así , puedo poner mis límites.
Es la magia de la vida.
Un abrazo.
Vane.



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